El método Ferber o Estivill: guía completa para enseñar a los bebés a dormir

El sueño infantil es uno de los temas que más preocupan a las madres y padres de todo el mundo. Desde el momento en que un bebé llega al hogar, las noches dejan de ser plácidas para muchos cuidadores, que se enfrentan a llantos constantes, despertares frecuentes y dificultades para que el pequeño concilie el sueño de forma autónoma. En ese contexto, han ido surgiendo métodos y técnicas que buscan ayudar a los progenitores a establecer rutinas saludables de descanso en sus hijos. Entre esas técnicas, destaca el llamado método Ferber, también conocido popularmente como “método Estivill” en España, gracias a la difusión realizada por el Dr. Eduard Estivill con su libro Duérmete niño.

A lo largo de este artículo, exploraremos en profundidad qué es exactamente el método Ferber, quién es Richard Ferber y cómo llegó a ser una autoridad en el ámbito de los trastornos del sueño infantil. Además, revisaremos los principios fundamentales de esta técnica, sus posibles ventajas y controversias, así como las interpretaciones erróneas que, con el paso de los años, han suscitado debates apasionados entre expertos, pediatras y padres de familia. Finalmente, analizaremos por qué algunas personas se sienten cómodas aplicando este método y por qué otras optan por alternativas basadas en el “no llanto”. Esperamos que esta lectura sirva de guía detallada para cualquier madre, padre o cuidador que desee comprender en profundidad el método Ferber o Estivill antes de decidir si es adecuado para su familia.

¿Quién es Richard Ferber?

El pediatra Richard Ferber es una de las figuras más conocidas en el ámbito de la medicina del sueño infantil. Fue fundador y director del Centro Pediátrico para los Trastornos del Sueño en el Hospital Infantil de Boston, y su relevancia mediática creció exponencialmente tras la publicación de su obra Solucione los problemas de sueño de su hijo en el año 1985. Desde ese momento, Ferber empezó a ser reconocido como un referente en la investigación y en la práctica de métodos para ayudar a los niños a dormir mejor.

El renombre de Richard Ferber no está exento de polémica. Con el paso de los años, tanto su libro como las técnicas que propone han sido objeto de una serie de interpretaciones y aplicaciones más o menos rigurosas. Esta situación ha generado dos corrientes de opinión: quienes defienden la utilidad del método Ferber para instaurar hábitos de sueño sano y quienes lo critican, argumentando que podría generar estrés emocional o incluso traumas a largo plazo. Sin embargo, es fundamental analizar las fuentes de forma adecuada para comprender el método en su totalidad, pues existe un gran número de equívocos en torno a lo que realmente propone Ferber.

En España, la versión de este método se popularizó a través del Dr. Eduard Estivill, cuyo libro, Duérmete niño, adaptó gran parte de las ideas y principios planteados por Ferber. Por ello, el término “método Ferber” suele asociarse coloquialmente con “método Estivill”, pese a que no son idénticos: Estivill introduce matices y una estructuración particular que han acabado conformando su propia marca. Con todo, las bases y la esencia del programa de enseñanza del sueño se inspiran directamente en la obra de Richard Ferber.

¿En qué consiste el método Ferber?

En pocas palabras, el método Ferber puede entenderse como una técnica para enseñar a los bebés y a los niños pequeños a conciliar el sueño de forma autónoma y a dormir de un tirón durante la noche. Uno de los rasgos más distintivos de esta propuesta es el llamado sistema de “espera progresiva”: se pone al bebé en la cuna cuando está despierto, pero preparado para dormir, y luego se van espaciando las visitas de los padres a la habitación, permitiendo que el niño llore o proteste durante ciertos intervalos antes de volver a consolarlo.

Preparar el entorno y establecer una rutina

Ferber hace hincapié en que el bebé o el niño debe estar preparado física y emocionalmente para comenzar un entrenamiento del sueño. Normalmente, según sus investigaciones, esto ocurre entre los 3 y 5 meses de edad, aunque cada familia debe valorar la madurez de su pequeño y su propio nivel de comodidad con la técnica.

Antes de empezar, Ferber destaca la importancia de establecer un ritual cálido y amoroso antes de acostar al niño: puede ser un baño relajante, un masaje suave, un cuento o una canción de cuna. El objetivo es que el bebé asocie ese conjunto de actividades con el momento de dormir. Sin embargo, el paso determinante es acostarlo mientras todavía está despierto (o semi-despierto), de manera que aprenda a conciliar el sueño sin necesidad de ser mecido, amamantado o sostenido en brazos.

La técnica de la “espera progresiva”

Tras acostar al bebé, los padres salen de la habitación. Si el niño llora, se vuelve a entrar tras un intervalo de tiempo determinado (por ejemplo, 3 minutos) para ofrecerle consuelo, verificar que todo está bien y calmarlo brevemente, sin cargarlo en brazos ni alimentarlo. Luego, se sale de la habitación de nuevo, y se repite el proceso ampliando poco a poco los intervalos de espera: la siguiente espera podría ser de 5 minutos, la siguiente de 10, y así sucesivamente.

La idea es que, en cuestión de unos días —a veces una semana—, el pequeño aprenda que el llanto no genera la respuesta inmediata de ser tomado en brazos o recibir comida, sino simplemente la presencia reconfortante de sus padres por un breve periodo. Según Ferber, este proceso enseña al niño a dormirse por sí mismo.

Ajuste de los tiempos de espera

El método Ferber no propone tiempos de espera inamovibles. Por el contrario, indica que estos intervalos deben ajustarse a la comodidad de los padres y a la reacción del bebé. Si la primera noche se empieza con 3 minutos, 5 minutos y luego 10, en la segunda podrían ampliarse los intervalos a 5, 10 y 12, y así progresivamente. Este incremento escalonado continúa hasta que el bebé es capaz de conciliar el sueño sin ayuda.

Ferber es consciente de que el proceso puede resultar difícil, emocionalmente hablando, para muchos padres. Por ello, en su libro detalla múltiples estrategias, consejos y casos particulares en los que el niño podría presentar resistencias adicionales, como enfermedades, viajes o cambios en la rutina. El objetivo, en definitiva, es encontrar el punto medio entre no atender de inmediato cada llanto y no dejar al pequeño absolutamente desatendido.

Hechos y mitos sobre el método Ferber

Algunos de los malentendidos más frecuentes acerca del método Ferber proceden de caricaturizar sus propuestas o extraer conclusiones basadas en rumores, más que en la lectura completa de sus recomendaciones. A continuación, se exponen varios mitos habituales y lo que realmente plantea Ferber en su libro:

Mito: “Ferber quiere que dejes llorar al bebé solo hasta que se duerma”

En numerosas ocasiones, se ha señalado de forma simplificada que Ferber aboga por dejar al niño “llorar hasta que se canse”, lo cual ha provocado críticas de padres y expertos que consideran esta técnica cruel. Sin embargo, Richard Ferber nunca habla de cerrar la puerta y no volver a entrar hasta que el bebé se duerma. Su propuesta enfatiza las visitas escalonadas y la revisión constante de que el bebé esté seguro, además de un consuelo breve sin llegar a interrumpir el proceso de aprendizaje de autoconciliación del sueño.

Mito: “Ferber recomienda dejar llorar al niño aunque vomite”

Esta acusación ha sido de las más duras y repetidas. Si bien es cierto que un bebé con un llanto fuerte y prolongado podría vomitar, Ferber indica que este escenario es inusual y, de ocurrir, se debe atender limpiando al niño de inmediato. Pero no hay que dramatizar la situación ni abandonar por completo el entrenamiento de sueño. Según Ferber, un vómito aislado no altera el bienestar a largo plazo del bebé; sin embargo, sugiere que, si sucede con frecuencia o si la angustia del niño es extrema, se evalúen posibles problemas médicos o se reconsideren los intervalos de espera.

Mito: “El método Ferber funciona de manera rápida y sencilla para cualquiera”

Si bien la técnica está pensada para que, en el mejor de los casos, el niño empiece a dormir mejor en pocos días o una semana, Ferber advierte que el éxito depende de numerosos factores: la constancia de los padres, el temperamento del bebé, la existencia de problemas de salud o alteraciones en la rutina (mudanzas, viajes, enfermedades…). Su libro está repleto de recomendaciones para adaptar la técnica cuando no funciona según lo previsto o cuando surgen complicaciones.

Mito: “Ferber dice que no se puede alterar la rutina de sueño”

En realidad, Ferber insiste en la importancia de establecer una rutina predecible y ser consistentes; sin embargo, reconoce que la vida real presenta imprevistos. Si el bebé se enferma, hay un viaje o surge otra circunstancia extraordinaria, es normal que esa rutina se interrumpa. Lo importante, según él, es volver a aplicarla en cuanto sea posible y, si el niño vuelve a tener despertares nocturnos, empezar de nuevo el método con la paciencia y el cariño adecuados.

Evolución del método: la nueva edición de Solucione los problemas de sueño de su hijo

Con los años, y tras incontables experiencias clínicas con familias de toda índole, Richard Ferber publicó una edición revisada de su libro. Este lanzamiento estuvo acompañado de titulares confusos que afirmaban que se había “retractado” de su método. Sin embargo, una lectura atenta revela que Ferber mantiene la base de su sistema de espera progresiva, con algunos matices que muestran una comprensión más flexible y actualizada sobre la dinámica del sueño infantil.

Postura de Ferber respecto a “dejarlo llorar”

En el prólogo de la nueva edición, Ferber es enfático: no avala dejar al niño llorando durante largos periodos, completamente solo y sin consuelo. Defiende, eso sí, la importancia de las visitas regulares, breves y tranquilizantes, para enseñar al niño que puede lograr conciliar el sueño sin una atención continua. La idea es reducir el llanto al mínimo posible.

Dormir juntos (colecho) y su visión más flexible

En su primera edición, Ferber defendía que las personas descansan mejor si duermen solas, y alertaba de que dormir con los padres podría entorpecer la autonomía del niño. En la reedición, su postura es más abierta: reconoce que hay familias para las cuales el colecho funciona muy bien y no genera problemas en el desarrollo de la individualidad del pequeño. La clave, según Ferber, es que los padres opten por la modalidad que mejor se adapte a su situación, siempre y cuando aseguren un descanso seguro y confortable.

No obstante, aquí cabe añadir la nota de la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP), que no recomienda el colecho durante el primer año de vida, debido a los riesgos de asfixia, estrangulamiento o incremento del peligro del síndrome de muerte súbita del lactante (SIDS). Por ello, se sugiere compartir la habitación (room-sharing) sin compartir la cama, especialmente en los primeros meses.

Sección dedicada a las siestas

El nuevo libro de Ferber dedica un capítulo completo al entrenamiento de las siestas diurnas, uno de los aspectos que a menudo genera más dudas en los padres. Se explica cómo aplicar la misma filosofía de espera progresiva, pero adaptada a los horarios diurnos, a fin de no interrumpir el ritmo del bebé y evitar que llegue a la noche demasiado sobreestimulado o cansado.

Información actualizada y flexibilidad

La edición revisada de Ferber también incluye nuevos datos sobre apnea del sueño, necesidades de descanso según la edad y consejos basados en estudios científicos recientes. Asimismo, se percibe un tono más amable, donde el autor enfatiza la personalización del método: no hay un “talla única” para todos. Cada familia debe evaluar su realidad cotidiana, su nivel de tolerancia al llanto y las características de su bebé, para ajustar la técnica de forma gradual y responsable.

¿Por qué es tan controvertido el método Ferber?

El método Ferber puede generar reacciones encontradas entre madres, padres y profesionales de la salud. Para algunos, la idea de dejar al niño llorar, aunque sea brevemente, choca con sus instintos de protección y con una visión de la crianza más sensible y reactiva, vinculada al apego seguro y la cercanía constante. Estos padres y expertos argumentan que el llanto incontrolado podría generar altos niveles de cortisol (la hormona del estrés) y asociar la cama y la noche con un entorno emocionalmente negativo.

Por otro lado, quienes han aplicado el método y obtenido resultados positivos defienden que, en un plazo relativamente corto, el bebé aprende a autorregularse, a dormirse con mayor facilidad y a despertar menos veces por la noche. De esta forma, toda la familia se beneficia: la madre y el padre logran descansar mejor, y el bebé adquiere herramientas para el sueño autónomo.

Asimismo, parte de la polémica deriva de simplificaciones excesivas de lo que realmente propone Ferber: una guía de 300 páginas puede haberse transformado, en conversaciones informales o en foros en línea, en un simple “déjalo llorar hasta que se duerma”. Esta interpretación poco matizada ha reforzado la idea de que el método es cruel, cuando, en la lectura completa del libro, se desvela que el niño recibe consuelo y supervisión en todo momento.

¿Puedo modificar el método Ferber?

Ferber, especialmente en sus ediciones más recientes, reconoce que cada niño es diferente y que las familias tienen situaciones únicas. Por ello, deja la puerta abierta a modificar y adaptar los intervalos de espera, así como a prolongar el periodo de entrenamiento más allá de la semana estándar si los padres no se sienten cómodos con el ritmo propuesto.

Por ejemplo, se puede optar por un programa más largo, duplicando la duración de cada fase: en lugar de aumentar los tiempos de espera cada noche, puede hacerse cada dos noches, disminuyendo la intensidad y el estrés que pueda provocar el llanto del bebé. De igual forma, si el niño enferma o si la familia enfrenta una mudanza, vacaciones o cualquier cambio relevante, se puede “pausar” el entrenamiento y retomarlo más adelante, evitando incoherencias que generen confusión en el pequeño.

Hay padres que combinan la técnica Ferber con el denominado “método de retirar gradualmente”, en el que el adulto se queda en la habitación, sentado en una silla, y va alejándose un poco más cada noche hasta terminar fuera de la habitación. Esta variante se inspira en la lógica ferberiana de que el niño debe aprender a conciliar el sueño por sí mismo, pero lo hace de una forma aún más paulatina, minimizando la cantidad de llanto. Es un ejemplo de las múltiples versiones que han surgido para dar respuesta a diferentes sensibilidades y entornos familiares.

Consejos prácticos para quienes consideren utilizar el método Ferber

  1. Evalúa la madurez del bebé: Antes de iniciar el método, asegúrate de que tu hijo tenga la edad y el desarrollo recomendados. La mayoría de expertos coinciden en que, antes de los 4 meses, el bebé todavía puede requerir tomas nocturnas y no ha consolidado ritmos de sueño lo suficientemente maduros.
  2. Establece rutinas previas al sueño: Un ambiente relajado, con actividades tranquilas (baño, masaje, un cuento corto o una nana) ayudará al niño a asociar dichas señales con el momento de dormirse.
  3. Sé constante pero flexible: La coherencia es clave para que el bebé aprenda que no hay refuerzos inmediatos al llanto continuado, pero si surgen circunstancias como una enfermedad, hay que pausar o adaptar la estrategia.
  4. Controla tus propias emociones: Escuchar llorar a un bebé, incluso durante pocos minutos, puede resultar estresante y generar sentimientos de culpa o ansiedad en los padres. Es fundamental apoyarse mutuamente y recordar que el objetivo es enseñar al pequeño a dormir de forma saludable y autónoma.
  5. Observa signos de alerta: Si tu hijo se muestra excesivamente angustiado, vomita repetidamente o no mejora el patrón de sueño tras varias semanas, considera consultar con un pediatra o un especialista en sueño para descartar problemas médicos o de otro tipo.
  6. No compararte con otros padres: Cada niño es diferente. Tal vez a tu amiga le funcionó el método en tres días, y tú necesites dos semanas o decidas dejar de aplicarlo tras unos días porque no te sientes cómoda. Ambas decisiones son igualmente válidas: lo importante es que tu familia encuentre el equilibrio y la estrategia que mejor se adapte a su dinámica.

El método Ferber y la crianza con apego: ¿son compatibles?

La crianza con apego (attachment parenting, en inglés) se fundamenta en la premisa de responder de manera sensible y cercana a las necesidades del bebé, promoviendo un fuerte lazo emocional. Algunos detractores del método Ferber argumentan que esta estrategia es incompatible con la crianza con apego, al permitir que el bebé llore durante algunos minutos sin un abrazo o contacto físico inmediato.

No obstante, hay padres que practican una crianza basada en el apego y, aun así, han decidido introducir la técnica de Ferber o alguna variante más suave cuando consideran que el descanso familiar se ha visto seriamente perjudicado y que el bebé tiene la madurez para gestionar ese pequeño periodo de espera. La compatibilidad o incompatibilidad dependerá, en gran medida, de la frecuencia, duración y forma de aplicar las esperas, así como de la capacidad de cada niño para calmarse con el simple contacto verbal o la presencia de sus padres durante las revisitas.

¿Por qué tantos padres siguen optando por el método Ferber?

Pese a sus controversias, el método Ferber sigue siendo uno de los más populares para el entrenamiento del sueño infantil. Existen varias razones:

  • Rapidez de resultados: Muchos padres reportan mejoras sustanciales en el sueño de sus hijos en tan solo unos días o una semana.
  • Claridad en la aplicación: El sistema de tiempos de espera progresiva es sencillo de entender y seguir, lo que lo hace atractivo para quienes desean una pauta concreta.
  • Respaldo profesional: La tradición del método Ferber se basa en la experiencia de un reconocido especialista en trastornos del sueño, con décadas de trabajo e investigaciones.
  • Adaptabilidad: Si bien existe la versión estándar de 7 días, las familias pueden personalizar los intervalos y la duración total del proceso, de modo que se ajuste mejor a sus necesidades.

Reflexiones finales sobre el método Ferber o Estivill

El sueño es un componente vital para el correcto desarrollo físico y psicológico del niño, así como para la salud mental de sus cuidadores. La falta de descanso repercute directamente en la calidad de vida de toda la familia, por lo que no es de extrañar que surjan múltiples métodos para buscar una solución. El método Ferber (o “método Estivill” en el contexto español) es uno de los que más ecos ha generado, en parte por su popularidad y en parte por la controversia acerca del llanto del niño.

Para algunos, este método ha sido la clave para resolver largos periodos de insomnio y despertares constantes. Para otros, representa una técnica demasiado rígida o que entra en conflicto con sus convicciones sobre la importancia de responder inmediatamente al llanto infantil. Sin embargo, es fundamental abordar este tema con un conocimiento preciso, evitando caer en clichés o simplificaciones. Ferber nunca recomendó dejar al bebé llorar sin supervisión; enfatiza el acompañamiento, aunque de forma escalonada.

Si estás considerando el método Ferber, te recomendamos:

  1. Leer la obra original: Antes de formarte una opinión, es útil leer por completo Solucione los problemas de sueño de su hijo o, en su defecto, el libro Duérmete niño del Dr. Eduard Estivill, comprendiendo su estructura y razonamientos de primera mano.
  2. Hablar con tu pediatra: Es aconsejable consultar con un profesional de la salud para descartar problemas médicos que impidan la aplicación del método (como reflujo, alergias, apnea del sueño u otros trastornos).
  3. Observar a tu bebé: Cada niño tiene un carácter único. Hay bebés que se adaptan rápido al método, mientras otros podrían experimentar niveles de estrés muy elevados. Confía en tu instinto y no dudes en detener el método si consideras que tu pequeño no lo tolera bien.
  4. La familia también cuenta: El estado emocional de la madre, del padre o de los cuidadores principales es determinante. Si el método genera más angustia que alivio, quizás debas explorar opciones más graduales o metódicas para instaurar buenos hábitos de sueño.

En última instancia, el método Ferber o Estivill no es la única vía para que un bebé aprenda a dormir. Existen enfoques de “no llanto” (como el de Elizabeth Pantley) y propuestas intermedias (como la de Tracy Hogg, popularmente conocida como la “encantadora de bebés”), que buscan conciliar un menor nivel de llanto con el aprendizaje progresivo. Todas estas opciones forman parte de un abanico más amplio que cada familia puede considerar.

La conclusión: el método Ferber ha demostrado efectividad en un número considerable de familias, pero no deja de ser un procedimiento que implica una dosis de llanto controlado. Eso puede chocar con la sensibilidad de ciertos padres o las necesidades concretas de algunos niños, de modo que no está exento de desafíos. No obstante, más allá de los mitos, la técnica original de Ferber propone acompañamiento constante, chequeos frecuentes y un aumento progresivo de los intervalos de espera, siempre buscando un llanto moderado que no conlleve un sufrimiento prolongado.

En definitiva, el método Ferber o Estivill ocupa un lugar protagónico en la conversación sobre el entrenamiento del sueño infantil porque ofrece una estructura clara y relativamente rápida de implementar. Su controversia reside, en buena medida, en la incomodidad que muchos sienten al ver llorar a su bebé, incluso por cortos periodos. La recomendación principal es informarse bien, evaluar la madurez del bebé y el propio bienestar de la familia, y recordar que, al final del día, cada niño es único y cada dinámica familiar requiere soluciones personalizadas.

Palabras finales: si decides probar el método Ferber, hazlo con conocimiento, paciencia, amor y, sobre todo, con la certeza de que ningún sistema de sueño es infalible. Mantener una comunicación abierta con el pediatra y con otros profesionales de confianza te ayudará a saber si avanzas en la dirección correcta. Y, si finalmente optas por otra vía, no hay por qué sentirse culpable: la crianza es una tarea compleja, llena de matices, donde lo más importante es el bienestar integral tanto de tu hijo como de ti misma(o). El éxito de cualquier técnica para dormir dependerá, en última instancia, de la coherencia, la persistencia y la capacidad de adaptación a las necesidades reales del bebé y de la familia entera.

(Este artículo es solo informativo y no reemplaza la consulta o el diagnóstico de un profesional de la salud. Ante cualquier síntoma preocupante o duda persistente, contacta con el pediatra.)

¿Cómo se ha redactado este artículo? Este artículo ha sido elaborado utilizando recomendaciones de expertos y extrayendo información de fuentes médicas y gubernamentales confiables, incluyendo el NHS, la Clínica Mayo, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU., la Academia Americana de Pediatría y el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos. Es importante destacar que el contenido presentado en esta página no está destinado a sustituir la consulta médica profesional. Te aconsejamos que consultes a un profesional médico para recibir un diagnóstico y tratamiento adecuados.

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